Siempre hay alguien que es el primero en hacer las cosas, el probador-catador, que luego informa al grupo sobre las virtudes o desventajas de los nuevos productos o tendencias. Es el que da una cierta envidia, por que él es siempre el que nos introduce en algo que ha descubierto por tener contactos increíbles o estar siempre en el mejor momento y en el sitio adecuado.
Bien, pues ese es en mi amigo Pedro, Pedro el grande y no solo por su condición física, sino también por su condición de ser humano, con un corazón tan grande que..... se me saltan las lágrimas al pensar en él. Bueno, pues, aquí el amigo, se nos ha destapado con el último grito en gadget doméstico. Ha descubierto el kit más completo y novedoso del perfecto cuidado del huerto urbano ecológico. ¿Pero, este tío esta mal de la cabeza?
Siempre ha hecho apología de los productos manufacturados, bien empaquetados, etiquetados y con un mínimo de instrucciones para su uso en el horno o el microondas, si es el rey de la comida basura.
Son las diez de la mañana de un sábado, y ahí estamos mis amigos y yo en casa de Pedro recibiendo una clase magistral sobre el cultivo urbano ecológico, sobre unas mesas de cultivo, compradas por Internet, pero no sé por qué motivo, Pedro tuvo que ir a recoger y pagar, él directamente, a una empresa situada en un polígono de no se donde.
Ahí estamos, media docena de tíos, con una cerveza en la mano, que por eso somos tíos, hablando con gran entusiasmo sobre las virtudes y maravillas de los productos que vamos a cultivar, porque eso sí, ya nos ha implicado a todos en la misma aventura, y estamos haciendo planes de trueques de verduras.
- Que si tú tienes tomates y yo lechugas, podemos cambiarlo con el otro que tendrá pimientos y no se cuantas cosas más.
Después de un par de días, cuando el subidón de las nuevas ideas y la euforia de las cervezas tomadas se ha enfriado un poco, y uno empieza a pensar realmente todo lo que implica, yo continuo pensando que es una gran idea, que además debo compartir con mi tío Tomas “el del pueblo”. Precisamente ese tío del que siempre he pensado que es un paleto ignorante, porque siempre ha querido quedarse en el pueblo, viviendo del producto de sus tierras, al igual que hacían sus antepasados. Sin querer adaptarse a los progresos de la sociedad moderna.
Estoy por llamarle por teléfono, pero caigo en dos cosas. La primera, me he vuelto a dejar el móvil en casa (y yo tan feliz como una perdiz), y la segunda es que mi tío nunca ha tenido teléfono móvil, solo tiene el fijo en casa. Y como siempre esta por los campos o con sus animales, nunca está en casa, se suele regir por las horas solares y hasta que no caiga el sol no vuelve . Así que hasta la noche no podré hablar con él.
Ya es viernes, y mañana me voy al pueblo. No se por qué, pero tengo unas ganas como nunca he tenido por ir al pueblo a visitarlo y además mi tío estaba encantado y no entendí muy bien lo que quiso decir con lo de “cuantos más seamos, más nos reiremos” y tampoco me lo quiso explicar, pero estaba muy contento.